jueves, 29 de octubre de 2020

 CUENTOS DE CONVERSAS DE WHATSAPP PRESENTA:


REACCIONES A UN CUENTO DE INVIERNO I

 

cuento de invierno.pdf… →, ticket ticket

-Por aquí un cuento tonto que acabo de escribir, quizás muy en jerga chilensis… encendedor vendría siendo mechero 10:48

 

Esperanza respondió:

 

-Me gusto mucho el cuento Pablo. Hay días que las únicas conversaciones que mantenemos son así 11:01

-Este es el enlace drive en el que estoy subiendo ilustraciones. Es para un curso sobre videojuegos que está montando Roberto Granada y otros, y como no pueden usar fotos originales de los juegos que mencionan por los derechos de autor, me han contestado para que haga los dibujillos 11.03

 



 

-Caritassonrientesx3 estáis majísimos 11:05 

 

Con respecto a enlace drive que me comparte le respondo:

 

-wow, que bacán proyecto!! yo he estado como loco jugándome el mario galaxy estos días jajajaja 11:05

 

Esperanza se rie:

 

-jajajaj 11:05

-A mí se me dan fatal. Nunca he jugado mucho a videojuegos. Me leía las descripciones de las imágenes y no tenía ni puñetera idea de lo que me estaban pidiendo 11:06

 

Yo me rio:

 

-jjajajajaja 11:06

 

Me dibujao más pistolas y robots y zombis que en mi puta vida” (me responde Esperanza, 2020: 11.06 AM HORA CHILE, me imagine su encantador acento andalú mientras leía su respuesta)

 

[11:07, 25/8/2020] Chumbe: te recomiendo ese mario....es una obra de arte, tiene una curva de dificultad para que cualquiera lo goce

[11:07, 25/8/2020] Chumbe: y es muy inspirador

Esperanza: Pero se juega en el ordenador? Porque no tengo consola 11:07

Yo: pa mi, Shigeru Miyamoto esta a la altura de un Michelangelo, artista renacentista o tortuga ninja, me valen los dos 11:08

Esperanza ríe:

-jajajaja 11:08

Respondo tardíamente a su pregunta:

-creo que se puede pillar emulador de wii 11:08

-yo lo juego en la consola 11:08


 


FIN

 

Valparaíso, 12:44 a.m. del 25 de agosto de 2020

(como si importara la fecha, siempre es igual)


 CUENTOS DE CONVERSAS DE WHATSAPP PRESENTA:


CUENTO DE INVIERNO

-Weon, me quede sin niun encendedor. Primer mensaje de wasap al ivano, a eso de las 9:30 a.m. de una garugada mañana del martes 25 de agosto de 2020 (que es un poco igual que decir el 15, 13, 29 o 40 de casi cualquier mes de este día de la marmota-bucle ad eternum que esta siendo el 2020)

 

-porfavor regalame una caja para compensar los robos 9:30

 

-de antemano gracias 9:30

 

Ivano responde:

 

-ajjajaja 9:42

-voy a revisar amigito 9:42

 

sigo yo con el pinpón:

 

-traeme encendedores mejor sera mono ql

 

y el me respondió:

 

[9:49, 25/8/2020] Ivano: ajjajajaja

[9:49, 25/8/2020] Ivano: jajajajaa

[9:49, 25/8/2020] Ivano: jajajajaaaj

[9:49, 25/8/2020] Ivano: ajaajjaaj

[9:49, 25/8/2020] Ivano: ay mas cosas

[9:49, 25/8/2020] Ivano: robamos

 

-que mas robaron? 9:49 ticket ticket

-pequeñas ratas delincuentes 9:49 nike nike

-coronaron los ctm 9:49 ✔✔

 

 [9:50, 25/8/2020] Ivano: jajaja

 

 [9:51, 25/8/2020] Chumbe: sapos qls

 

FIN

Valparaíso, 10:28 a.m. del 25 de agosto de 2020

(como si importara la fecha, siempre es igual)





                                                                                                                               cuento de primavera
     
     la alergia ya viene
       la alergia ya vino
         la alergia se quedo y puta que webea con los vientos porteños en la recta final de año.             
           la alegría le dijo a los chilenos que ya venia 
              la alegría no llego
                la alegría, pilla ella, nunca dijo cuando vendría, solo dijo que vendría...
                   ¿habrá que hacer algo para que venga? 
                    ¿si actuamos igual que siempre en la historia, será que esta vez si que vendrá?
                        me late que no.
                        
                       los chilenos se quedaron esperando muy tranquilos a que la alegría les llegará, 
                    como si de un obsequio del destino se tratara.
                  Después, más que moverse para que llegará, los chilenos se movieron para sacarse la rabia,
                la rabia y la alergia que se les acumuló esperando y esperando.
             En su víspera, la alegría se agría y se muda en rabia
           me late que la R de revolución es más R de rabia
         en primavera, en la alegría, la r cambia de lugar:
       la alegría pasa a ser alergia pero no de alegría, sino más bien de rabia
     es picazón de nariz, estornudos, ojos irritados y llorosos
         
     la primavera no es mía, no es mi prima vera
         no tengo ninguna prima que se llame vera
            primavera, divorciada la prima de la vera y en italiano sería algo así como "antes de la verdad"
              ¿son acaso esta nariz picoza, estos mocos, estos ojos irritados, lo que ocurre "antes de la verdad"?
                 ¿será que la verdad es el verano, será que la verdad es la alegría no alérgica?
                   en la primavera del 2019 al 2020 cambiamos lacris y perdigones por corona y mascarillas 
                      ocupación de las anchas alamedas por reclusión en minúsculas y hacinadas viviendas
                         tuertos del estallido social por ciegos de la vía institucional
                           diquindeayrimeindeseim...                              

 

                                                              ALONSO QUIJANO   


No sé si será ya el efecto del encierro prolongado, como parte de esta locura colectiva que comenzamos a experimentar paradójicamente de modo intimo e individual, pero la fe a ratos parece flaquear y la vida exterior y la vida anterior parecen ya no ser o haber sido más que ficciones, a las que la falta de la presencia física y del ejercicio de los sentidos del tacto y olfato va transformando, o más dramáticamente, dejando al desnudo, como hologramas o proyecciones. ¿Es el advenimiento de esta peste la auténtica pesadilla? ¿O es que acaso siempre estuvimos confinados, y todo aquello que designamos como realidad previa fue únicamente un ensayo de evasión, con fugaces estruendos de clímax parecidos a la felicidad causada por una droga sintetizada que de golpe se agotó e inevitablemente acabó por perder de súbito sus efectos narcóticos trayéndome de golpe de regreso a la realidad del confinamiento de la gran pandemia, siendo la auténtica pesadilla el agotamiento del placebo? ¿O será en cambio, tal vez, que esto no es más que el gran ensayo general que precede a la auténtica guerra bactereológica para controlar el tamaño de la población mundial?  

La sospecha escéptica como rasgo característico de nuestras subjetividades, y que la ciencia ficción fue anticipando y propiciando desde ya hace una o dos centurias, se ha robustecido a tal punto que ciertos miedos previstos como productos de la imaginación se han transformado en el oscuro reflejo de aquel opaco espejo que es la creación. El declive se veía venir, la crisis cultural era severa: la incapacidad de crear, el culto hegemónico del refrito, y la oda a la viralización de un hedonismo vaciado de sustancia, interrumpida por breves disrupciones de esperanza que me parecen hoy ser no más que aquella calma que precede a la tempestad. Todas aquellas manifestaciones allanaron el triunfo de la negatividad y la abulia de la imaginación. Correlativamente, la eterna tentación por la búsqueda de la verdad boicoteo a la imaginación y sus posibilidades creadoras.

El miedo ya lo ha inundado todo, y la imaginación aprisionada solo parece posibilitar escenarios cargados de opacidad. Tal vez lo que paso es que lo que quedaba en mi de humano, lo que en mi quedaba de voluntad creadora, en un último intento te inventó para suavizar el apocalipsis. ¿Seré acaso un desbordado pescador de ilusiones que te invento como a un Tyler Durden y en realidad todo esto no es sino el enorme bucle de un Alonso Quijano que se prefiere tumbador de gigantes antes que un pobre viejo moribundo? Lo que en realidad es una verdad, una verdad lastimosa, es que en este mundo en el que la buena fe se fue al carajo, y en el que los escepticismos propios de la aséptica moral de la objetividad y el positivismo han conformado las tinieblas más espesas, es el eclipse de las posibilidades de la ficción e imaginación quijotesca, aquella que es redentora y en la cual sería posible cobijarse. La opción del buen relato quedo proscrita el día que la autenticidad se secularizo, el día que la magia no fue más que ilusión y en definitiva, el día en que la ilusión acabo convertida en el fruto del iluso, un iluso denostado y jamás celebrado. Allí la imaginación supo que tenía sus días contados.

miércoles, 1 de mayo de 2019

¿Qué le estamos enseñando a nuestros estudiantes de Derecho? Unas reflexiones a partir de la serie Cobra Kai. (columna para diarioconstitucional.cl)




Parecerá una tontería y de poca seriedad comenzar una columna como esta, para un prestigioso medio como lo es el Diario Constitucional, citando a una serie de internet en apariencia tan irrelevante y lejana al derecho como lo es Cobra Kai. Para quien no este familiarizado con ella, se trata de una serie que, desafortunadamente, se encuentra fuera de los dominios de Netflix, en el residual sistema de streaming de pago de YouTube Premium, y que nos cuenta las andanzas contemporáneas de los personajes de aquel icónico clásico de los años ochenta que fue “Karate Kid”.
Vista con mayor detalle, esta serie, más allá de la nostalgia y la cultura del revival ochenteroentraña interesantes conflictos tales como la perpetuación de estereotipos y ordenes y la dialéctica que emerge tras determinados ejercicios de reflexividad respecto a esos modelos perpetuados, que por esa condición, constituyen no más que irreflexivos y automatizados modos de actuar. De hecho, y creo, sin hacer spoiler,  el morbo de la serie se encuentra en la clásica rivalidad entre Daniel Larusso y Johnny Lawrence,  que adquiere sus mejores pasajes en aquellos episodios de extrañamiento y autoconocimiento en los que ambos personajes logran desembarazarse del peso atávico del pasado para transformarse en aquello que mi maestro, el filósofo español Carlos Thiebaut Luis-André, denomina “sujetos poscreyentes reflexivos”: sujetos que se relacionan reflexivamente con sus creencias, no abdicando tanto de sus contenidos sino que acentuando que aquellos contenidos son el resultado de un proceso de aprendizaje que subyace  y determina su validez y que depende de procesos de interacción en los que es determinante la adopción del lugar del otro, con lo cual los poscreyentes son conscientes del falibilismo de sus creencias de hecho sostenidas, siendo  aquello lo que les permite comprender en qué maneras podrían modificarlas...

Puedes seguir leyendo el resto en:


http://www.diarioconstitucional.cl/articulos/que-le-estamos-ensenando-a-nuestros-estudiantes-de-derecho-unas-reflexiones-a-partir-de-la-serie-cobra-kai?fbclid=IwAR3kkKMs1VGBmP0BKgDxO41zlxl-C4KcWvVvXW_PJyaU-gosG_bEKvlqZRo

martes, 4 de septiembre de 2018

Cuero de chancho


Otro relato que paso sin pena ni gloria, creo que para un concurso de relatos mineros en Asturias, pero que para mi resulta muy emotivo porque habla de mi padre y del amor, respeto y admiración que le profeso.

Vida de minero, vida de dinero, dicen en Chile los sureños que desconocen el peligro de este oficio. Todos los años migran cientos (quizás hasta miles) de personas hacia la región de Antofagasta movidas no por la fiebre del oro, sino que por la del cobre, litio y quizás que otro mineral requerido para confección de chucherías electrónicas que China manufactura. La mayoría de los aventureros regresan por donde mismo llegaron, tras no haber conseguido el sueldo soñado sino que uno de miseria; sin los turnos de 10x10 (10 días de trabajo en el campamento minero y 10 días de descanso) que les permitieran regresar al lejano hogar para descansar junto a los seres queridos. Encima, los 10 o más días de faena (a los que no le siguen más que unos 5 días de descanso que no acaban por compensar el sueldo) se trabaja en condiciones de explotación, en jornadas laborales no menores a 12 horas (de las 8 a.m. a las 20 p.m. o viceversa, dependiendo si la modalidad del turno es de día o de noche), con un descanso en el campamento minero marcado por la carestía propia de los minerales de mediana o pequeña escala, cuyos dueños no son más que ricos indolentes. La crudeza de este día a día es la que nos permite entender la tragedia que anticipó el milagro de los 33 mineros, convertido en espectáculo mundial de heroísmo y sobrevivencia, sin pudor alguno por parte de las autoridades políticas quienes, en lugar de hacer autocrítica y tomar medidas conducentes a tomar la parte de la responsabilidad que les corresponde en este, consienten más bien  mantener las condiciones de explotación ejercida por los dueños de los minerales, eso sí, con un relato digno de Hollywood y derroche de emotividad distractora.
En definitiva, hay que tener negro el cuero de chancho para soportar las elevadas exigencias físicas y emocionales que la faena depara. Negro el cuero, por la herencia del los antepasados que tostaron su piel a punta de sacar el caliche de lo profundo de las rocas, a pleno sol del Desierto de Atacama. Y Cuero de Chancho, porque hay que tener la piel gruesa, resistente, casi impenetrable. Hacen falta, además, nervios de acero y el temple sereno, cuestiones ambas que la crudeza y soledad del desierto se encargan de modelar. Sólo así se puede resistir pagando el noviciado que son esos primeros años de trabajo brutal, sueldo miserable y virtual inexistencia de descansos para ver crecer a tus hijos y compartir con tu señora. Y esa es la parte fácil… A la gente del desierto le toca sufrir mucho más que eso: a más de alguno se le ha muerto un hermano triturado por una correa transportadora de cobre; a más de alguno se le suicidó algún colega agobiado por su existencia jodida del minero, que le condenó a sumergirse en el espejismo de las putas y alcohol ante la imposibilidad de cultivar lazos sinceros de amor que actúen como redención; y más de alguno se encontró llegando a la pega con la espeluznante noticia de la muerte cruel de su antecesor en el turno, que por destrabar manualmente la máquina despegadora de cátodos –desobedeciendo las medidas de seguridad y apremiado por la política empresarial de producir a toda costa sin parar– acabo aplastado del abdomen hacia abajo, agonizando mientras arrastraba los restos de su cuerpo maltrecho para alcanzar su teléfono y alcanzar a despedirse de su familia. Uno de esos más de alguno” fue mi taita, a quién le tocó presenciar toditas esas tragedias. Cada vez que escucho Illapu y su Candombe para José me figuro que escribieron esa canción pensando en mi viejo. No tienes ninguna pena al parecer, pero las penas te sobran negro José, dice la canción y me figuro yo a mi viejo con su mar adentro viviendo con parsimonia y cultivando canas desde joven, con su piel morena llena de surcos y sus ojos de negra profundidad que, condensando un mundo de experiencias de amor y de dolor, brillosos siempre están, casi al borde de un llanto explosivo. Aunque nunca, pero nunca, lágrima alguna le ví derramar.

martes, 10 de noviembre de 2015

5 relatos fracasados para Valparaíso en 100 palabras




Pasarela Bellavista

         Pasar por Bellavista, junto a la aparentemente inútil pasarela de Errázuriz me hace pensar en el respeto arquitectónico con la bohemia identidad porteña. Inútil en su uso principal por poco práctica sigue de todas maneras proveyendo de invaluables servicios comunitarios como servir de escondite a los volaitos para fumarse un pito, proveer de oportunidades laborales a los lanzas que pueden carterear fácilmente a algún incauto borrachín, o incluso transformarse en improvisado cuarto de motel para alguna pareja de calientes sin plata. Lástima que los desubicados no entiendan que pa esas cosas es que está y no pa usarla de meadero.




Aquí esta la papa

         ¿Qué tienen que ver las papas fritas con la lactancia? Nada, salvo para la astucia del ideólogo que les amalgamo secreta y casi desapercibidamente en el mítico cartel del negocio de “aquí esta la papa” de la subida ecuador. Mirado con detención se observa en el cartel una mano apuntando a un cambucho de papas fritas y a su lado, casi desapercibida, la silueta de un pezón con una boca cercándole. Más agudamente se verá que “aquí esta la papa” es en realidad aquí esta “la papa”. Aunque el cartel no lo menciona, la mayo con ajo es lo mejor.


La máquina del tiempo

          Es cierto, yo lo ví: el teatro municipal de valpo rejuvenece a los tatitas. Con olor a naftalina y bien terneados, los tatitas porteños que fueron a ver a Lucho Barrios el 2008 y a Buddy Richard este 2015 salieron del teatro desgarbados con las camisas afuera y el pulso acelerado, lo mismo que las viejitas que salieron sin los churrines que lanzaron al escenario en ofrenda a sus ídolos. Siguieron de farra en el Molinón Rojo y acabaron bailando en el Máscara. En el K-Nibal se bajonearon sendos papapletos. Al otro día, sentados en sus mecedoras, las sonrisas persistían.


Jorge Farías

Una vez terminamos carreteando con Jorge Farias en el rincón de las guitarras. Borracho y con los lentes de sol siempre puestos, nos pedía una y otra vez a nosotros, pobres estudiantes universitarios que pensábamos que el ídolo andaba pato, que lo invitáramos. Al despuntar el alba Jorgito se retiro mostrándonos un fajo de billetes que se había ganado en su periplo bohemio de boleros nocturno.
A su estatua en la Echaurren le falta un brazo. Se lo cortaron no se si para que dejara de empinar el codo o para robarle el fajo de billetes escondidos bajo la manga.


HASTA SIEMPRE

        Con un “hasta siempre” se despide a lo que inevitablemente de deja pero no se quisiera dejar. A diferencia del “hasta nunca”, con que se despide a lo que no se desea que retorne, el “hasta siempre” es la batalla pérdida que de todas maneras la memoria libra intentando ganar al olvido con la promesa de que en el recuerdo la vida resucita. Nunca dije “hasta siempre” salvo el día que dejé Valparaíso. En la distancia, sin saber si volvería a la fraternidad comunitaria de sus cerros y a su contestatario oasis de desorden, Valparaíso imborrable en la memoria, vivía.